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“Aýna, te llevo en el corazón”, por Vicente Palacios Antolin.

Vicente Palacios AntolinVicente Palacios Antolín, nacido en Madrid, hijo de un ayniego y con casa familiar y familia en el pueblo. Especialista en Historia Contemporánea, ha estado vinculado a lo largo de su vida profesional y personal a la promoción del liderazgo público y la formación. Antes de incorporarse a la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), como Director de Área de Liderazgo Público, fue asesor de la Vicepresidenta Primera del Gobierno de España (2004-2009). En la actualidad es el coordinador técnico de cursos de post grado en Escuela de Política y Alto Gobierno, Goberna América Latina, del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset (IUIOG).

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Aýna es inolvidable

Aunque quiera ser imparcial no lo puedo ser. Llevo todos los años de mi vida, no encuentro el término adecuado pues uno no visita su casa, volviendo al pueblo y por lo tanto no puedo ser imparcial, ni por cómo es, ni por la familia que uno reencuentra cada vez que vuelve, ni por los recuerdos que surgen en cada momento.

Como es lógico para mi Aýna es mi pueblo. Nací en Madrid y estoy muy orgulloso de ello, no podría vivir en otra ciudad, pero ser Madrid es ser un poco de todos los sitios y de ninguno, así que me considero también un poco Manchego y un mucho ayniego.

¿Por qué visitar Aýna?

Aýna no es un pueblo único en España, los hay tan bonitos como él y conozco unos cuantos, pero es un pueblo que resulta inolvidable para los que lo visitan.

Inolvidable su localización en el valle del río Mundo y las vistas desde el mirador del diablo.

Inolvidables la curvas de acceso al pueblo que pone a prueba las habilidades automovilísticas de los conductores y de los números motoristas que pasan los fines de semana por allí.

Inolvidable por la tranquilidad que se respira en el, por sus calles, por los rincones que tiene, por la cueva de los moros, por el mirador de los mayos…….

Inolvidable por la estructura de su plaza mayor y por el museo del pueblo que nos ayuda a conocer como se vivía en el pueblo.

Inolvidable por sus bancales y por sus huertas.

Inolvidable por el sabor de sus tomates, por la calidad de sus patatas y de todo lo que se cultiva.

Inolvidable por sus chuletas a la brasa y las patatas al montón.

Inolvidable por sus enormes y variadas posibilidades para el turismo rural.

Inolvidable por sus aldeas o por la presa de los Cárcavos o el Pontarron.

Inolvidable por sus encierros taurinos de septiembre, los mejores de la zona, viendo lo toros como bajan por esas carreteras y calles.

Inolvidable sus fiestas, las peñas y sus verbenas hasta altas horas de la madrugada.

Inolvidable por estar en la sierra de Alcaraz y tener un entorno lleno de pueblos y paisajes sorprendentes.

Inolvidable por haberse rodado en ella parte de la película “Amanece que no es poco” película de culto del cine español.

Inolvidable por su banda de música que acompaña con sus melodías los acontecimientos más importantes del pueblo.

Inolvidable por su historia, desde la cueva del niño, con sus pinturas prehistóricas, la cueva de los moros y los pocos restos del castillo de Yedra.

Estas razones son unas cuantas razones pero hay tantas como visitantes y habitantes tiene Aýna. Os animo a visitarlo y haceros vuestra propia impresión, porque Aýna es Inolvidable.

 

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